AMBICIOSO ARRANQUE PARA ESTA VII EDICIÓN DEL ALMERÍA WESTERN FILM FESTIVAL

Previamente en lo que nos ha supuesto aterrizar en nuestro cuarto año consecutivo, tenemos que resaltar el espíritu por parte de la organización del Almería Western Film Festival de apostar por diferentes actividades para todo tipo de público, sin olvidarse de las categorías que ya forman parte de la programación clásica de este evento que sigue, año tras año, congregando a muchos aficionados a este género y al cine en general.

Durante la mañana se ha podido disfrutar por las principales calles de Tabernas, donde hemos encontrado más comercios diferentes y ataviados para celebrar estos días de frenesí fílmico, del tradicional pasacalles y presentación oficial por parte de las autoridades locales y de la provincia en el Teatro Municipal. Igualmente se ha celebrado la presentación del libro “Eastwood, desde que mi nombre me defiende” de Francisco Reyero.

Al llegar, saludos y abrazos a nuestros incansables compañeros que trabajan al pie del cañón para que vuelva a realizarse una edición entrañable, divertida y que sorprenda con diferentes historias entorno al western, y nos disponemos a visionar las primeras películas que optan a los diferentes premios de este séptimo certamen. “La sargento Matacho” de Colombia y un western moderno protagonizado por Jeff Bridges y Chris Pine, con una historia muy entretenida en la que dos hermanos se dedican a robar bancos para diferentes objetivos personales titulado “Hell or high water”.

Juan Gabriel García, Alfonso Heredia y Luis Santeiro. Fotografía de Javi Sánchez
Juan Gabriel García, Alfonso Heredia y Luis Santeiro. Fotografía de Javi Sánchez

El plato fuerte de esta jornada inaugural ha sido la entrega del premio “Leone in memoriam” a la figura de Tomás Milian, el legendario “Cuchillo” de muchas de las películas más conocidas de este género. Tras visionar la película, “El precio de un hombre”, cumplidora del 50 aniversario y en la que Milian era protagonista, además en el papel con el que debutó en ese género. Ha sido recogido por uno de sus amigos más íntimos, Luis Santeiro, que ha hecho un resumen muy dinámico de lo que fue la vida del actor cubano que estuvo muchos años viviendo en Estados Unidos y en Italia.

En esa exposición empezó recordando su vida privilegiada gracias a las buena posición de su padre pero, a la vez, la presión por no poder dedicarse a su vocación que era la artística puesto que se enfrentaba con intereses familiares. Posteriormente pudo hacerlo entrando en el Actor´s Studio emulando a sus ídolos como James Dean o Marlon Brando y actuando en teatros del Off Broadway, donde por casualidad gente tan importante como Giancarlo Menotti le invita a actuar en Italia donde también transcurrió buena parte de su vida, incluida su parte más importante dentro del spaguetti western. Esa etapa, rememora Santeiro, que era maravillosa para Milian y que la recordaba muy gratamente. Recoge el premio confesando que al propio intérprete le hubiera encantado estar en una noche como ésta, en la que se le homenajeaba.

El director, precisamente de “”El precio de un hombre”, Eugenio Martín, destacaba también en un video proyectado en este día tan especial que Milian tenía un sentimiento poético y ambiguo, expresando que el actor siempre sugería muchas cosas con su actuación y, eso también suponía, que rodar con él siempre tenía emoción y sorpresa. Otra curiosidad es que no intelectualizaba sus personajes sino que los desarrollaba de una forma más intuitiva.

Poder destacarle de esta manera tan profesional y, a la vez emotiva, hace que el trabajo de Tomas Milian se estudie como un grito de rebeldía y libertad del western europeo, era un antihéroe diferente que siempre se le recuerda con su gran sonrisa. Todo esto remarca que Tabernas, gracias a actores como él, hace que sea más grande para el cine. Y esto no ha hecho más que empezar…

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